Carlos Gardel llega cada domingo al Abasto de la mano de Leo Duer.

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No hay muchas obras de tango. Esa es la realidad. Y cuando en la cartelera aparece alguna que rememora al 2×4, uno tiene que hacerse un espacio obligado para ir a verla. Y así revalidar nuestra música ciudadana que tan bien nos deja parado en el mundo. “El casamiento de Gardel” es la obra escrita y dirigida por Leo Duer, al parecer, un amante del tango, que merece ser aplaudido de pie al finalizar la función, por haber dejado el cuerpo, el alma y su voz en el viejo escenario del Auditorio Ben Ami, en pleno barrio de Abasto.

Delfina es una enamorada de la figura de Carlos Gardel. Situados en el año 1934, en plena vigencia del cantante, todo Buenos Aires, suspiraba bajo “El día que me quieras”. Y cae, nuestra heroína en la cantina de Pucheta, donde se encuentra con Almagro, un chanta de arrabal que aprovecha su bondad y generosa billetera para engrupirla, y por unos cuantos mangos, presentarle al Zorzal criollo. Su cómplice indirecto es El Oriental, quien escapando de la policía de Uruguay, acepta la propuesta. ¿Podrá el amor superar el engaño? El tango lo unirá o los separará definitivamente.

Ambientado de manera correcta, aunque un poco simple, el escenario es el lugar ideal que encuentran Adrián de Gregorio y Romina Cides para darle rienda suelta a su baile. Porque en esta obra también hay tango bailado por la lujosa ganadora del premio Carlos Gardel a la Danza; y como alegoría, en la historia, compiten por el premio Estentor. El tango, bailado como cantado, a flor de piel.

Leo Duer en su rol de El Oriental canta tango y emociona. Por su parte, Paola Dipert como Delfina hace lo suyo con una selección de exquisitos tangos que hay que descubrir en vivo.

“El casamiento de Gardel” llega al corazón, por la suma de todos sus recursos. No es una clase magistral de canto ni de actuación, pero la esencia y la pasión de sus protagonistas suplen todo. En un poquito más de una hora y media de teatro, hay pasión, amor, ensayo y horas hasta encontrar la fibra de cada personaje, como se puede ver por ejemplo, en Almagro, una excelente realización de Eduardo Wigutow.

Una obra que hay que recomendar con énfasis. Para divertirse y respirar un poco del tango que se vivía en los años 30, donde se vio el esplendor y la desaparición del mejor cantante de tango de todos los tiempos.

Todos los domingos a las 19hs., en el teatro Auditorio Ben Ami, Jean Jaures 746, Abasto, C.A.B.A. – Argentina. Reservas al 4961-0527. Costo entrada: $150 (Estudiantes y jubilados $120).

Firma, Sergio Tambone. 

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