“Chicos malos”, la versión más íntima y conflictiva de Gabriel Gavila.

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Quien conozca a Gabriel Gavila de la obra “Improvisa2” o de la acelerada “Dillinger”, jamás podrá sospechar que “Chicos malos” es lo que realmente es. Y más allá de su urticante dramaturgia y puntillosa dirección, el manejo de la estética de los cuerpos de sus dirigidos, es lo que realmente sobresale de toda la apuesta. Gavila en su afán de alterarnos a nosotros como espectadores, nos pone un cuadro por cuadro absolutamente simétrico en todos sus pasajes.

La obra cuenta el momento en que un grupo de chicos que están juntos por una futura obra, comienza a interactuar entre sí, con el objetivo de cautivar al público. “Chicos malos” tiene un guión alterado, una historia rota, diálogos esporádicos, monólogos breves y una interacción tácita con su director Gabriel Gavila, quien omnipresente, maneja los hilos de estos ocho títeres, esculpidos casi a la perfección  por el Dios del gimnasio y los anabólicos.

Hurgando en la web, observamos que “Chicos malos” es la mitad de una trilogía que arrancó el año pasado con “Chicos lindos” y que termina no sabemos cuándo con “Chicos feos”. Así, deja al libre albedrío este catálogo de hombres trabajados, resentidos, vanidosos, ignorados, admirados y discriminados.

En “Chicos malos” la intranquilidad es tal, que difícilmente podamos hacer un comentario objetivo de su puesta en escena. Poco vestuario, solo unas mallas doradas con la que los chicos se presentan, pero una iluminación sublime, acompañada de una música que nos endulza auditivamente lo que vemos. Gabriel Gavila, en esto de ensamblar ritmos e imágenes, se lleva un diez.

Los “Chicos malos” son Axel Hahn, Matías Iván Rodríguez, Javier Roldán, Emmanuel Martínez, Gerónimo Campese, Juan Felipe Pelaez, Lucas De Stasio y Rodolfo García Werner. Un dream team corporal para que la platea gay disfrute, la platea heterosexual aprenda y para que las mujeres sufran y deseen. Las perfomances con música tecno, son lo mejor de la obra. También es para destacar el trabajo previo de creación de Alexis Losada como Coach físico y coreógrafo.

Mucha piel, mucha tensión erótica, mucha razón en sus ideas y conceptos y por sobre todo, el afinado arte de su director, para mostrar esta marea de cuerpos de forma coherente y segura.

Firma, Sergio Tambone.

Todos los viernes a las 21.30hs., en el teatro La Sodería, Vidal 2549, C.A.B.A. – Argentina. Reservas: 4543-1728. Por mail: chicosmalosteatro@gmail.com. Costo de entrada: $150 (descuentos a estudiantes y jubilados). Espectáculo no apto para menores de edad.

 

 

 

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